24 de febrero de 2022

003 - El pasado de Piter

La noche, el abrigo del canalla. La ciudad se encuentra sumida en la oscuridad, excepto por algunas farolas, las pocas que funcinonan, que arrojan una deprimente luz amarilla. Casi todo el mundo duerme. Solo las personas de mal vivir recorren las calles frías y lúgubres de la urbe en esta noche de invierno.

A la hora de las brujas es cuando termino de revisar el texto que tenía que revisar para hoy. Pincho en el botón de enviar con mi viejo ratón de bola que está conectado a un portátil aún más viejo y compruebo que el texto corregido ha quedado registrado en la plataforma a través de la que recibo los trabajos. Nunca sé quienes son los autores. Siempre vienen con pseudónimo. Así es mejor. 

Cierro la tapa del portátil y miro a mi alrededor. No es que haya mucho que ver. Mi casa solo tiene una estancia. además de un cuarto de baño. No tengo muchos muebles. Tengo un colchon de muelles sobre un somier de muelles. Muchos de los muelles tanto del somier como del colchón están rotos. También tengo un sillón de skay rojo que parece sacado de la decoración de un burdel. Un tablero de madera sobre dos caballetes hace de mesa. Tengo también una suerte de estantería hecha con lo que en tiempos fue un palé.

La cocina por supuesto que está abierta al salón, en lo que hoy llamarían los diseñadores de interiores una casa de concepto abierto. Yo lo llamo caja de zapatos. También tengo un minirefrigerador y una lámpara de pie, con una bombilla incandescente que nominalmente da 100W, pero ilumina como si fuese de 40. La luz de la estancia es naranja excepto por un destello rosáceo que entra por la ventana, producido por un letrero de neón que está en la fachada de enfrete. 

El baño mide un metro cuadrado aproximadamente. Ahí dispongo de un lavabo diminuto y un váter. No tengo bañera ni plato de ducha. En su lugar hay un sumidero en el suelo y una ducha incrustada en el techo. No tengo espejo, ni peine, aunque tampoco me hace falta.

En mi casa hay una única ventana. En ocasiones me asomo para mirar la noche, pero hoy miro hacia la noche sin asomarme, porque hace frío. Vuelvo la vista a mi muñeca y miro en mi reloj la hora. Las dos de la madrugada. Ese reloj es lo único que conservo de mi pasado. Eso y cuatro discos compactos de mi colección. Fingir tu propia muerte es complicado cuando además de desaparecer tú desparece también tu colección de vinilos y tus cuadernos de chistes. 

Algo me perturba. Esa mujer que ha venido antes me conoce.  Sabe donde vivo. Nadie lo había sabido hasta ahora. Mi único contacto con el exterior es mi vecina de abajo, la señora Robinson. Ella tiene como cien años, siglo arriba o siglo abajo. Vale, no tiene cien años, pero es vieja, y no ve muy bien. Vive de la pensión de viudedad de su marido, que fue administravivo en el ministerio de transporte. Eso fue más o menos por la época de los trenes a vapor o de las calzadas romanas. La mujer es muy simpática o eso pienso. No estoy seguro, porque procuro intercambiar con ella las menos palabras necesarias

Llevo diez años sin salir a la calle. Todo mi contacto con la calle es mi diminuta ventana. Ni siquiera he explorado el desncansillo. De hecho hasta hoy no sabía como suena el timbre de mi casa. La señora Robinsón siempre llama a la puerta con los nudillos de forma muy particular. Además de comida precocinada que le encargo que compre para mi en ocasiones me agasaja con su exquisito arroz caldoso. La mujer es simpática, pero yo no le doy la oportunidad de demostrarlo. 

Me asomo a la mirilla de la puerta. La escalera está a oscuras. No se ve movimiento en el descansillo. Supongo que la mujer misteriosa se habrá cansado de gritar y que no la hiciese caso y se habrá ido a su casa. Aún así el incidente me preocupa. Dejé mi vida anterior atrás y desaparecí por un buen motivo. Vivir la vida como Piter Panceta era demasiado peligroso. No era solo la rivalidad entre humoristas, era el ambiente en el que me movía: la noche. La noche era mi hogar. Me movía de un garito cutre a otro con una agilidad pasmosa. Los jueves tenía mi monólogo en la Chocita del Mono. Allí acompañaba al piano a los otros humoristas. Los demás días visitabla los clubes de jazz más oscuros y siniestros de la ciudad. En algunos actuaba y en otros simplemente escuchaba a los músicos que allí había. Y luego estaba el Jazztedigo. Ese ere el más oscuro y el más siniestro. Donde se reunían los canallás más canallas de la ciudad.

 

Allí es donde empezó el principio del fin. Aquella fría noche de febrero de 2011 toqué algunos temas del repertorio nuevo con mi grupo para probarlos ante el público y ver que tal funcionaban. Éramos el trío de jazz más potente de la ciudad. Probablemente éramos la banda de jazz más potente del país. Joder, éramos la banda de música más influyente del mundo. Lo único que pasaba es que aún no nos habían descubierto y sólo nos conocían en nuestras casas a la hora de comer. 

Nuestro nombre artístico era "Vulgar despliegue de placer". Puede que los niñatos de la generación Z e incluso los millenials no entiendan la referencia a los Pantera, pero un maestro del jazz puede encontrar la inspiración en cualquier otro estilo. Y nosotros éramos unos auténticos maestros. Al saxo tenor estaba  Mikel Night. El tío era un dios del saxofón. No hacía falta decir mucho más de él. La base rítmica la ponía King Conga a la batería. Tocaba sin camiseta mostrando su negro musculado cuerpo lleno de tatuajes. Era un portento físico, seguramente por herencia de sus ancestros angoleños, y era un espectáculo verle tocar.  Anteriormente tocaba en una banda de trash metal, pero esa banda se había disuelto y había cambiado de género. Sus bases rítmicas sacaban lo mejor de nosotros y nos insopiraban para hacer el más difícil todavía. Y luego estaba yo, al control de la nave espacial. Por nave espacial me refiero a los sintetizadores y los secuenciadores.

002 - El timbre

Me encuentro dormitando en mi enorme sillón de orejas echando una cabezada. Me gusta echar una siesta después de comer. es una de las ventajas de trabajar desde casa. En mi cabeza Tyrion Lannister está jugando al ajedrez contra Jax Teller. El enano lleva las piezas blancas. La partida parece igualada pero si tuviera que apostar contra uno de ellos apostaría por las piezas negras. La posición en el tablero es muy aguda y a prioro no se puede saber quien tiene realmente ventaja. No soy gran conocedor de la apertura catalana que están jugando pero sé que lleva a posiciones de doble filo en el que cualquiera de los dos jugadores se puede ver en seria desventaja en pocos movimientos. Si tuviera que apostar por uno de ellos lo haría por el motero, aunque en la teoría las piezas negras lo llevan peor. Al menos en la ficción de la que ha salido no aparecen cosas de la nada cuando al autor le viene bien y además es calculador y despiadado. 

En este sueño extraño me hayo cuando me sobresalta un ruido atroz. Es como un timbre. No es como si fuese el timbre, es que es el timbre. Es muy extraño. No recuerdo haberlo escuchado nunca. Puede ser porque nunca me visita nadie. Y eso seguramente se debe a que no le he dado a nadie mi dirección. Seguramente es alguien que se ha equivocado, pienso para mi. Con ese pensamiento me doy la vuelta en mi enorme sillón de skay rojo y cierro de nuevo los ojos. Jax y Tyrion ya no están allí. Tampoco hay ningún tablero de ajedrez. Ahora no sabré quien ganó. Solo he jugado dos veces la catalana. La primera vez gané en pocos movimientos. Confiado por mi éxito la primera vez la volví a jugar una segunda vez. Fue la derrota más rápida de mi breve carrera como jugador semiprofesional de ajedrez. El timbre sonó de nuevo con más insistencia. 

Me levanté hacia la puerta y la abrí con desgana, comprobando primero que la cadena estaba puesta, por lo que la puerta solo podía abrirse una rendija.

-"¡No compro biblias!" - Exclamé sin mirar de quien se trataba. 

-"¿Es usted Piter Panceta?" Preguntó una voz de mujer. 

-"¡No conozco a ese señor!" - le respondí.

-"¡Tiene usted que ayudarme!" - exclama ella suplicando. "Por favor". 

-"¡No puedo ayudar a nadie. Ahora márchese" - Respondo mientras cierro la puerta con fuerza.

- "Por favor...", escucho desde el otro lado de la puerta. Pero decidí ignorarla por completo.

Regresé hacia el sillón, pero ya era demasiado tarde para continuar con la siesta, así que no me senté en él. En su lugar me dirigí hacia la mesa. Llamar mesa a ese tablero recuperado de la basura sobre dos caballetes sería darle una categoría que merece. Junto a la mesa había una silla de oficina y un ordenador portátil. Lo llamo ordenador portátil por llamarlo de alguna manera, porque más que un ordenador portátil es una máquina del tiempo. Es verla y sentir que estás viajando a 2002, cuando los Vengaboys ocupaban aún portadas de los megamixes, los discos se escuchaban por álbumes en lugar de por canciones sueltas online y un ordenador tenía que tener unidad de CD y disquetera. 

Me compré ese portátil con lo que gané haciendo bolos con mi grupo de música. En ese momento pensaba que podía ser un verdadero artista, pero por si no triunfaba adopté el nombre artístico de Piter Panceta para no dañar mi nombre real. O tal vez por si triunfaba poder tener anonimato. No lo sé. Solo sé que no triiunfé Con ese poco dinero me compré el portátil aquel para satisfacer mi otra gran pasión además de la música: escribir. 

Me senté ante el ordenador, pero no para escribir. Hace mucho que no escribía nada, y las últimas cosas que había escrito eran auténtica basura. Ahora tenía una mierda de trabajo como corrector de textos para otros aspirantes a novelista. Mis clientes eran Jóvenes ilusionados a los que aún la vida no les había dado en los morros y les había hecho tragar sus ilusiones y aspiraciones. Idealistas que piensan que escriben lo suficientemente bien como para publicar pero en realidad no valdrán nunca más que para hacer correcciones de estilo a gente que es como ellos eran antes.

La mujer aun grita en el rellano. Me pingo los auriculares y escucho la radio. Siempre escucho la misma emisora de música jazz. En este momento me olvido de mis pensamientos, de la mujer que grita en el rellano y me centro en el texto que debo revisar. Está realmente mal escrito y además la historia es realmente mala. Más aburrida que el manual de usuario de una tostadora y más llena de tópicos y lugares comunes que un álbum de power metal. El único motivo por el que leo esa mierda es por el dinero.

22 de febrero de 2022

001 - Juego de tronos vs Sons of Anarchy

Se suele emplear la metáfora de Juego de Tronos para hablar de las luchas de poder con sus traiciones y alianzas. La popularidad de la serie es alta y los redactores de la mayoría de medios asumen que todo el mundo la ha visto. La hemos escuchado repetidas veces estos días para referirse a los acontecimientos que rodean al Partido Popular. Si no sabes de que estoy hablando o no vives en España en la fecha en la que yo escribo estás líneas o vivías debajo de una piedra o en un monasterio o convento de clausura. No pasa nada. Puedes buscar prensa de fechas cercanas o hoy, y seguramente también posteriores. Estos acontecimientos aún se están desarrollando. 


El asunto es que la vida no es una serie o una película mainstream. No hay un guionista que va desvelando al público los acontecimientos con cuentagotas para montar una narrativa coherente y entretenida. Y tampoco hay trucos de guion para darle aún más interés o resolver la historia. La realidad es de todo menos típica. A menos que por típica entendamos que lo típico de la realidad es distinto de lo típico en las películas. 

Los discursos elocuentes no llevan a ninguna parte y con las redes sociales casi todo el mundo vive encerrado en su propia cámara de eco por lo que los discursos solo convencen, o mejor aún, enaltecen, a los afines mientras que provoca el desprecio en los ajenos.

En Juego de tronos y las novelas en las que se inspira hay varias grandes casas que luchan entre ellas o se apoyan mutuamente en una guerra por el poder. Luego eso cambia cuando aparecen fuerzas externas que son una amenaza real para todos. 

Pero el mundo real no es así. O si lo es en el terreno de la geopolítica. La diferencia es que los acontecimientos no están claros y no suceden de poco a poco para desatarse en un clímax final predecible. En la lucha política estos días en el seno del Partido Popular podemos ver esto que digo. Hay cosas que llevan latentes mucho tiempo, que podían haber explotado en cualquier momento o no haber explotado para nada. En este caso ha sucedido lo que sucede siempre. Los acontecimientos se desencadenan todos de golpe, hay muchas versiones y cada facción de la prensa toma partido por su lado en una batalla en la lucha por el relato. Todos publican cosas sobre acontecimeintos que aún se están desarrollando y los artículos pasan a mostrar obsoleta ese mismo día, por lo que siguen publicando informaciones continuamente. Esas informaciones, por llamarlas de alguna manera son de escasa calidad pero útiles para movilizar al personal. En foros y mentideros online depende de a quien le preguntes han sucedido cosas diferentes y cuando todo esto se resuelva o al menos se estabilice aunque haya una versión hegemónica (nadie quiere estar en el bando perdedor o asumir que se ha equivocado) depende de a quién el preguntes la guerra la habrá empezado uno de lo bandos y el otro sencillamente a reaccionado. Y no habrá sido una chapuza, sino una serie de decisiones racionales que han llevado al éxito al mejor o más preparado, aunque en realidad todo es una chapuza y cada uno reacciona de la mejor manera que puede con la escasa información que tiene siendo las respuestas de todos los bandos bastante torpes. 

Por mucho fandom que tenga Juego de Tronos la vida real de parece más a Sons of Anarchy. Aunque en la primera los fans hacen infografías y esquemas con alianzas y traiciones intentando resumir ocho temporadas en un enorme diagrama la segunda tiene unas interacciones entre los personajes igual de rica y mucho más realista. Y todo ello sin tener que recurrir a trucos de guion extremos como buscar fuerzas y recurrir a personajes desconocidos que no se habían mencionado y a giros de guion extraños e incomprensibles solo para mantener la historia adelante o poner a un personaje omnisciente que explica a los demás lo que sabe cuando llega el momento y la trama lo necesita. 

En el mundo real nadie sabe todo y los que saben lo que los demás necesitan saber es porque es de una facción diferente y a su vez ignora lo que saben los primeros. La mayoría de problemas de la realidad, como lo que se vive estos días en la política española viene de personas que toman decisiones que afectan a otras sin sentarse a hablar con esas otras personas. 

La metáfora de la política como partida de ajedrez tampoco em gusta demasiado. Más bien es como si se jugase completamente a oscuras, contra más de un oponente a la vez y sin saber las reglas.

En resumen. Desconfía de quien explica la política o las relaciones humanas con metáforas de partidas de ajedrez o series de televisión. O no sabe de jugar al ajedrez o no sabe de relaciones humanas.